el espacio político abierto por néstor kirchner marca la posibilidad del principio del fin de la frase que abre este blog: “cada vez más la verdadera patria de gente como nosotros estará en la imaginación y en los libros”.

gracias al kirchenrismo asistimos, por primera vez en el marco de nuestras biografías, a la posibilidad de que exista una patria real para nosotros, concreta, acá, en este país al que nos une el espanto borgeano y que tan bien describiera córtazar en su poema la patria

pero justamente, en el post scriptum de ese poema, hay una pista:

“Enemigo de confidencias directas, estos poemas mostrarán un estado de ánimo en la época en que decidí marcharme del país. “La patria” lo resume años después con algo que será acaso mal entendido: para mí, detrás de tanta cólera, el amor está allí desnudo y hondo como el río que me llevó tan lejos”

abajo del cinismo, de la cólera, había decepción, porque había amor

kirchner canalizó, en mi caso, ese amor por el país, esas convicciones largamente estudiadas en la facultad de ciencias sociales de que podemos ser mejores de lo que somos

la muerte de néstor kirchner abre un espacio de incógnitas

el kirchnerismo fue la primavera camporista de nuestro tiempo

resta saber si esta experiencia, definitiva, para muchos como yo, que concedimos por última vez algún tipo de crédito político a la experiencia fracasada y terminal de la alianza, puede continuar bajo las formas que conocemos, si va a adoptar nuevas, o si, en palabras de sarlo, “su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares”

me gustaría creer en la continuidad

incluso en la profundización

pero fui galvanizado en el cinismo noventista

y creer es una actividad que siempre me fue esquiva

y me refugio en lo conocido, en lo familiar, en lo aprendido en una juventud pendular entre los arcos dorados de mcdonald’s y alguna protomilitancia anarcopunk

y recurro a una cita, la última de este post, de gramsci:

“pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad”

la voluntad como motor último, de la política y de las acciones individuales

compañeros, el tiempo de la procrastinación, ha pasado

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